Si me quieres…


Todos queremos un amor que dure para siempre. Uno perfecto, que no nos haga sufrir. 

Todos queremos ser correspondidos, apreciados. Que nos hagan subir al cielo, aun tocando el suelo.

Esas fantasías que revolotean nuestras cabezas. Historias inmaculadas, con finales felices. Más realmente todos andamos en pedazos, buscando ser reparados.

¿Y, quién nos acepta? ¿Quién nos redime? Si solo dolor hemos aprendido a sentir. Más cuando llega alguien que nos mira diferente, preferimos dejarlo ir.

Por eso, si me quieres, quiéreme despacio. Mis cicatrices y lo oscuro de mi ser. Pues mi interior ha sufrido demasiado. No aceleres el paso.

Cura mis heridas con cada beso. Regálame tu ser en cada abrazo. Dejemos de vivir en el pasado; solo el presente tenemos, no nos hagamos más daño. 

Si me quieres, no cierres la puerta. Déjala semi abierta para poder entrar. Apriétame a tu pecho, no me sueltes. ¿No ves mis lágrimas rodar?

Y si te importo, aunque sea un poco; no dejes que el orgullo se interponga entre tú y yo. Dime lo que sientes, dime que me quieres. O si solo era fantasía, regálame tu adiós.

Despertar

Y el sol me sorprendió, acurrucada en tus recuerdos. Ardía mi cuerpo al recordar nuestros encuentros. Tú, tan tuyo y a la vez tan mio. Eramos uno, como la tierra y el mar; ahogados en necesidad. 

Llamas expedían nuestros entornos. Y el silencio fue quebrantado por gemidos. Tú, tan tuyo y a la vez tan mio. Te enrollabas a mis caderas como enredadera. 

¿Pasión, deseo?; un poco de los dos. Porque para crear una explosión de tal magnitud; tú, tenías que ser solo tuyo y a la vez tan mio. Deslizando tus manos a través de mi cuerpo, explorando nuevos senderos. Llenabas mi interior del manjar de tu cuerpo. 

Y un tibio beso me despertó por completo. De ese sueño de éxtasis que parecía real, verdadero. Eras tú, siendo tuyo; desbordando tu pasión me hacías tuya y te volvías solamente mio. 

Una historia de “madre”

La primavera trajo consigo verdor y el cielo se derrama en llantos celestiales. La plata que cubre sus sienes disminuye con cada caricia. Sus ojos melancólicos se pierden en el horizonte de una pared vacía.

Admira, curiosa, sus manos marchitas. ¡Cuánto trabajo lograron! Cuántas lágrimas  y, a cuántos consolaron. Hoy están temblorosas, apenas puede apreciar como el tiempo las ha marchitado. 
Enmarañada y desarreglada, mira su reflejo en un pequeño espejo. El fuerte roble, con los años, se volvió una ramilla que el viento sacude. El frío se posa sobre sus hombros y varios recuerdos recorren sus arrugas.
Hoy es día de las madres; una sin risas o murmullos de gente conocida. Su paladar recuerda los manjares que no degustará. Se siente sola, pero hoy más. 
Y se ahoga en esas lágrimas que sus ojos ya no vierten, se vuelven quejidos ensordecedores para los demás. Su canto se fue de paseo. Solo el calor del verano abraza su piel. 
En un desespero, alaridos de auxilio, busca escapar del presente. Se aferra a los recuerdos, momentos que no van a volver. Transpira su cuerpo y el sueño la vuelve a vencer.
Gotas de lluvia emanan sus ojos, la ahoga el sollozo y el miedo a fallecer; sin el calor de los suyos, sin las risas y murmullos. Pues es día de las madres y nadie la fue a ver.

Minientrada

 10 wishes for my birthday…

I wish I could fly,

To visit my mom whenever I want.

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Mi bandera (oda)

A veces callada y suprimida,

Al izar ondea sumisa,

Arresiada por vientos de cambio,

A flote se encuentra la mia.

Que al despertar intriga,

Y a muchos intimida,

Representa mi patria,

Orgullo e hidalguía.

Opacar su esplendor,

jamás podrán,

Siempre lista para brillar,

Ondea la mia en la inmensidad.

Y hoy se levanta, un solo pueblo;

Listas sus manos al vaiven del furor;

Monoestrellada, te alzas imponente;

¡Demuestra calibre! mi gente.

Guerreros dormidos, han despertado;

Unidas están nuestras manos;

Nos damos del todo, se siente energía;

Orgullosa despliega la mia.
escrito por: Saraí Vargas-Avilés

Recaida-30 días sin ti

Se me olvidó cerrar la puerta, para que no pudieras entrar. Atrevido e imprudente, te escabulliste en mi mente.

No soportaste verme tan mia y suplicaste volver. Sin pensar que lo reconstruido, volverías a romper.

Me dejaste como adicto,  rompiendo vicio.  Busco la cura para esta enfermedad, pero no la puedo encontrar.

Gritos de dolor, se escapan de mis labios. Me desgarra el llanto, no puedo controlarlo. Quiero arrancarlo del pecho,  solo queda un vacío inmenso. 

Me rendí a tus caprichos, para olvidar el presente. Te convertiste en mi verdugo, simplemente no me quieres.

Nada parece real. Todo es tan falso y sin sentido. ¡Mentías!, no era verdad, solo querías conmigo jugar. 

Robaste mi voz, quedé indefensa e impotente. Las fuerzas abandonan mi cuerpo, me dejaste a mi suerte.

Quiero un amor de verdad

Ya estoy vieja para amores de ratos. Yo quiero un amor de contrato. 

De esos que sostienen lo que dicen. Que demuestran quererte y no “por ratos”. Quiero un amor de tiempo completo. No esos que te buscan solo por momentos. 

Quiero un amor que sepa lo que quiere. Que aun en mis días oscuros, luche por retenerme. Que se desviva por complacerme. Y el peor de sus días mejore con tan solo verme.

Que me permita ser yo, sin restricciones. Que ame mis locuras y mis malos humores. Que con un beso acalle mi rabia y que sus acciones reflejen cuánto me ama.

Quiero un amor que me tome de la mano, y en tiempos difíciles me sostenga entre sus brazos. Que pueda ver más allá de las barreras. En el cual encuentre sosiego, cuando la tormenta arrecia.

Quiero un amor verdadero, de esos que te hacen sentir segura. Con el que pueda libre volar y también resguardar.

Quiero un amor que elija quedarse, cuando tiene la opción de marcharse. Que respete quien soy y no quiera cambiarme.

Quiero un amor que quiera ser mio, cuando puede querer a cualquiera. Solo pido un amor, uno de verdad. De esos que aunque puede vivir sin mi, elija conmigo estar.