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La verdad

Tú, mejor que yo, la sabes. Tratas de ocultar lo que te controla, domina y avergüenza: porque sabes que está mal. Marioneta de deseos desenfrenados. Adicto a tu pecado.

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Pierde la batalla y vuela

Al final ya no importa, deja de doler.
Aceptas que en ciertas guerras, es mejor perder.

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En silencio…

…las horas pasan, como pasa la vida. El tiempo no se detiene, no perdona; castiga. Es mi aliado, mi enemigo: espada de dos filos.

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Noche buena

Copitos de nieve juguetean con el viento. Están en ánimos de fiesta. Hasta el aire, aun con estas temperaturas, se siente cálido. Se escuchan murmullos y algarabía. Lo oscuro de la noche se enciende con las risas.

El dolor, por esta noche, se ha tornado en alegría. Pues se celebra el nacimiento de quien ofreció a este mundo, una nueva forma de libertad: esa que nadie puede robar. Quien con sus actos nos mostró las más hermosas acciones de amor y de bondad.

El tiempo se detiene, mientras degusto una taza de chocolate caliente. Me huele a “tierra”, quizás muy lejana, pero encendida en mis venas. Los recuerdos se vuelven manto, calmando mis penas.

Un inesperado toque acelera mis latidos. Y un tibio beso se posa sobre mis mejillas. Tú, quien has llegado a sorprenderme, robas carcajadas que ni yo sabía que existían.

Pasas tu mano sobre mi rostro, deslizando tus dedos sobre mi cuello. Posas tus labios en los mios: se vuelven uno. Y me allegas a tu pecho, como quien sostiene algo que se quiere escapar. Aspiro el olor de tu perfume: arraigada a tu nuca, disfruto nuestro momento. 

Eres lo que esperaba, lo que necesitaba. Mi regalo de todo el año, en especial de este día. Y te observo, detenidamente. Quiero que este momento dure para siempre. Pues hoy es Noche buena y con tu presencia se ha tornado mágica, perfecta.

¡Calla!

Con el tiempo la vida te enseña que no todo lo que se dice se siente. Y, no todo lo que acelera los latidos del corazón se puede gritar a los cuatro vientos. Pero hoy, rompo el silencio.

Por eso, ¡calla, enmudece! Que de palabras vanas, vacías y sin sentido las cortes están repletas. Que todos hablan, más su verdad. Y muchos han aceptado sus propias mentiras. Y estas se han convertido en su realidad.

No te dirijas a mi con tal verborreo, que solo ha traido confusión. Ahórrate los comentarios. ¿Es que no ves que no está hablando el corazón? Siempre al final terminas enrredado. Y al final, el tiempo me da la razón.

Que me quieres poco o tal vez nada. Que no sabes qué quieres, que no quieres sentir. Que vives de ilusiones locas, de noches fugaces. De lujuria y pasión; más no de amor. 

Ahógate en los verbos que tu boca ha pronunciado. Reclamando sentir algo que ni puedes describir. ¡Cállate ahora, calla por siempre! Que prefiero la muerte a volverte a oir. 

Si me quieres…


Todos queremos un amor que dure para siempre. Uno perfecto, que no nos haga sufrir.

Todos queremos ser correspondidos, apreciados. Que nos hagan subir al cielo, aun tocando el suelo.

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